News / Noticias / Ebola

Rosas y otras satisfacciones a crédito
Al endeudamiento de Cuba aún le falta mucho camino para resolverse
miércoles, diciembre 23, 2015 | RCCC

LA HABANA, Cuba.- Los cubanos tuvimos la oportunidad de ver por
televisión una versión de una de las obras de la francesa de origen
ruso, Elsa Triolet, nombrada “Rosas a crédito” y cuyo personaje
principal era una mujer que se popularizó como “Martín perdida en el
bosque”.

Todos los que seguían la novela criticaban la falta de juicio e
irresponsabilidad del personaje principal que gestionaba y obtenía
créditos para explotar un negocio de producción de flores y derrochó
esos recursos para darse una buena vida, pero cuando tuvo que honrar
esas obligaciones no tenía como hacerlo y terminó en la más absoluta
miseria. Los espectadores lamentaban ese modo de actuar que provocó, sin
embargo, un perjuicio solo de índole individual, sin percatarse que algo
similar estaba ocurriendo en Cuba pero que afectaba a todo un pueblo.

En el caso de nuestro país no se trataba de un endeudamiento para
cultivar rosas, sino de un enorme gasto de divisas para cubrir déficits
comerciales, un elevado plan inversionista como parte de un supuesto
programa de desarrollo y otras aventuras; lo que provocó que la deuda
externa –sin incluir el antiguo campo socialista– que era de apenas 291
millones de dólares en 1969. La cifra pasó a ser de 2 913,8 millones en
1982, por lo que los pagos por el servicio de la deuda se incrementaron
notablemente y, unido a la disminución de los ingresos por
exportaciones, causaron una caída de la reserva de divisas hasta un
nivel de solo 110 millones.

Ante esa situación se inició un proceso de renegociación de la deuda con
los acreedores en septiembre de 1982, un segundo proceso en 1984 y una
tercera renegociación en 1985, hasta que a mediados de 1986 se
suspendieron los pagos de los intereses, lo cual se prolongó por 29 años
–nada menos que hasta 2015– y repercutió en la ausencia del otorgamiento
de nuevos créditos y una reducción de las importaciones.

Pero se continuó comprando con empréstitos, y en 1988 se debían 6 450
millones de dólares. Ya para 2013 se calculaba que la cantidad había
ascendido hasta 15 000; aunque es de señalar que los Anuarios
Estadísticos del país no brindan en la actualidad ese tipo de información.

La debacle se había agudizado con la caída del Muro de Berlín y la
desintegración de la Unión Soviética y en julio de 2014, con la visita
de Vladimir Putin a Cuba por fin se hizo público el monto de la deuda de
35 000 millones de dólares con ese país, cuando el mandatario ruso
condonó –graciosamente– el 90% de la misma.

La estentórea escasez de divisas hizo que el periódico El Mundo de
España informara el 16 de abril de 2009 que durante la visita ese mismo
año del ex canciller Moratinos a Cuba, este se quejó a Raúl Castro que
280 empresas de su país asentadas en el nuestro, tenían bloqueados en
bancos cubanos 300 millones de dólares que no se les permitía transferir
por falta de divisas. No era el único caso, porque desde finales del año
anterior, estaban retenidas las transferencias al exterior de todas las
transacciones.

Los problemas de liquidez de la economía cubana no tienen cuando acabar
y en la sesión de la Asamblea Nacional de julio de 2015 el titular del
ministerio de Economía y Planificación Marino Murillo señaló que “se
mantienen fuertes tensiones en la disponibilidad financiera del país”
(Granma, 16 de julio de 2015).

Las permanentes dificultades tienen su origen en tres factores
principales: el déficit comercial en cada uno de los últimos 56 años,
por la ruina de la industria azucarera y la creciente importación de
alimentos; un desenfrenado proceso inversionista que no produjo
desarrollo alguno y solo un incremento de las inversiones en proceso o
instalaciones que nunca produjeron. Casos abundan, como la planta
termonuclear de Cienfuegos, el metro de La Habana o la fábrica textil de
80 millones de metros cuadrados de Santiago de Cuba; y la utilización de
cuantiosos recursos en actividades ajenas a la economía, como fueron la
subversión en América Latina o las guerras en África, así como la
represión interna y la propaganda, estas últimas todavía funcionando.

El 13 de diciembre de 2015 la prensa nacional e internacional informaba
que el régimen había acordado con el grupo de sus acreedores,
regularizar un monto de 2 600 millones de dólares por concepto de deuda
vencida en un período de 18 años como parte de una solución para una
deuda global, que incluidos los intereses alcanzaba los 11 100 millones
de dólares. Un comunicado del grupo de acreedores indicaba que las
agencias de créditos que desearan hacerlo podrían reanudar sus
actividades de préstamos. Esto último posiblemente sea acogido con
cautela teniendo en cuenta el historial de impagos del país.

La actual situación en Venezuela augura nuevas penurias financieras para
la isla, ya que ese país ocupaba en 2014 más del 40% del intercambio
comercial y el 43% de las exportaciones (periódico Juventud Rebelde, 14
de octubre de 2015).

Por otra parte hay que tener en cuenta lo afirmado por Raúl Castro en el
XX Congreso de la CTC en febrero de 2014 cuando reveló que “el ingreso
fundamental del país en estos momentos obedece al trabajo de miles de
médicos prestando servicios en el exterior” (periódico Juventud Rebelde,
23 de febrero de 2014) y éstos ingresos provienen en lo fundamental de
Venezuela y Brasil. En el caso de Venezuela hay que dudar de su
permanencia después del 5 de enero de 2016 cuando se instale la nueva
Asamblea Nacional. Con respecto a Brasil el panorama no ofrece
garantías, dada la situación de su presidenta Dilma Rousseff que puede
ser sometida a un juicio político, ya que ella fue la promotora de la
contratación de médicos cubanos.

Mientras tanto, al igual que en la novela “Rosas a crédito”, la cúpula
gobernante y sus familiares se dan la gran vida a costa de la miseria
general. El ejemplo más reciente es la del médico Antonio Castro Soto
del Valle, vástago de Fidel que, comparándose con “Martín perdida en el
bosque”, se pasea por el mar Mediterráneo en su yate, sin haber pasado
por su mente siquiera formar parte de la brigada de la salud cubana que
combatió la pandemia de ébola en África.

(Arnaldo Ramos Lauzurique)

Source: Rosas y otras satisfacciones a crédito | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/rosas-y-otras-satisfacciones-a-credito/

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *