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¿Noticiero para niños?
Obligan a tus hijos, desde preescolar, a venerar al Che Guevara o
Nicolás Maduro, a ver el noticiero del gobierno
viernes, noviembre 28, 2014 | Ernesto Santana Zaldívar

LA HABANA, Cuba. -Un buen amigo tiene a su hija pequeña en el grado
preescolar. Ya le había sorprendido a mi amigo que, desde el mismo
primer día de clases, arrancaba la tremenda maquinaria de invasión y
colonización mental de los pequeños. Durante casi una hora se sucedían
discursos de funcionarios, maestros, padres y, por último, del director
del colegio, todos multiplicando las loas a la revolución, a la
educación gratuita, a los tres espías presos en Estados Unidos, a la
Venezuela de Nicolás Maduro y quién sabe a cuántos delirios más. Hasta
los estudiantes de grados mayores se aburrían a muerte y estaban locos
porque aquello terminara.

Lo curioso es, según mi amigo, que, aunque la educación es gratuita, los
padres siempre tienen que estar llevando algo a la escuela, desde
carpetas hasta frazadas de piso y especias para el almuerzo. Sin contar,
diariamente, las dos meriendas y el “refuerzo”, por no hablar de los
frecuentes aportes en dinero, empezando por los cinco dólares necesarios
para comprar un ventilador que alivie el sofocante calor en la sala de
clases.

Ahora mi amigo ha vuelto a horrorizarse, pues su niña ha llegado a la
casa diciendo que, según le ha contado su maestra, “en África hay una
enfermedad muy mala que está matando a muchas personas, a muchos niños”.
El padre le preguntó, sin poder creer lo que oía, si le estaba hablando
del ébola. “Sí”, le dijo su hija, “y dice la maestra que tenemos que ver
las noticias por la noche”.

Por supuesto, la maestra también había hablado —faltaría más— de los
médicos cubanos que habían marchado sin ningún interés y con mucho
coraje a ayudar a los africanos en la lucha contra la terrible
enfermedad, sin importarle a la pedagoga que aquellos niños de cinco
años no supieran qué cosa era ni dónde se encontraba África, ni tuvieran
idea de lo que era un noticiero.

Mi amigo no pudo contenerse y al día siguiente se quejó ante la maestra.
Ésta argumentó que aquello se hacía para que los niños también
pudieran estar preparados para los peligros de una epidemia como la del
ébola. Mi amigo protestó, indignado, porque aquello no tenía por que
ser una preocupación para niños pequeños y le aseguró a la docente que
su hija no vería el noticiero porque, en realidad, ni siquiera él lo
veía. La maestra, claro está, le dijo que ella cumplía con lo que le
decían que tenía que hacer, porque no quería perder su puesto de trabajo.

No había nada que hacer. Mi amigo podía, naturalmente, ahorrarle a su
niña la tortura de ver un noticiero de la televisión, dudando que
pudiera haber algún padre con gandinga para someter a su hijo a
semejante tormento. Lo que de ninguna manera podía evitar era que en la
escuela, en ese tempranero grado preescolar, a su hija de cinco años,
los maestros y el director —y de hecho cualquier funcionario enviado con
esa misión en el caso de que fuera preciso— le llenaran la cabeza de
toda la propaganda ordenada desde “arriba”.

Ya se sabe que el adoctrinamiento político a los niños en Cuba es
constante y carece del menor pudor, pero no deja de resultar alarmante
la manipulación de los infantes, cuando la vemos en programas
televisivos como Para saber mañana, donde una pareja de muchachitos,
habla de efemérides patrióticas, exaltando la violencia en múltiples
formas más que simples valores humanos de convivencia y paz, y
maltratando el idioma como si se tratara de un enemigo al que no se le
puede tener perdón.

Para ellos, la historia es esa serie de consignas y ficciones
atropelladas que, además, y para colmo, ellos deben repetir. Su única
misión es la repetición de una historia ficticia.

En la edad preescolar, hasta los seis años, o sea, antes de que el niño
empiece en primer grado, ese adoctrinamiento se torna más brutal y más
absurdo, pero igualmente irrefrenable. Lo insinúan los nombres de
Círculos Infantiles como “Futuros comunistas” o “Los artilleritos”.

Los ideólogos del gobierno cubano han visto y siguen viendo cómo gran
parte de los jóvenes terminan vaciándose de toda esa chatarra medieval
que le han metido a la fuerza en la cabeza, pero no se les ocurre a
estos dogmáticos, como solución, más que meterles lo mismo en la cabeza
desde más temprano y con mayor fuerza a las nuevas generaciones, porque
el gobierno no necesita ciudadanos, sino súbditos capaces de morir por él.

Y puede parecer que debieran abandonar esa política porque no funciona
siquiera para ellos, porque no consiguen al final multitudes de súbditos
obedientes, sino muchedumbres de jóvenes que no creen en nada, que no se
sienten vinculados con el pasado ni con el presente, que no son libres,
sino fugitivos. Para esos ideólogos, sin embargo, eso es alguna
ganancia, pues el desastre sería solo recoger una cosecha de rebeldes.

Source: ¿Noticiero para niños? | Cubanet –

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