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MIRIAM LEIVA: El Muro de Berlín y Cuba
11/12/2014 2:00 PM 11/12/2014 7:49 PM

Pasados 25 años, la Guerra Fría y el Muro de Berlín son historia. El
terrorismo, nuevos conflictos armados en el Medio Oriente y el ébola son
peligros actuales y la crisis de la economía aún abruma. Pero el
diferendo armado en Ucrania es un vestigio de aquella negra etapa.

La división entre dos bloques al concluir la Segunda Guerra Mundial
llevó a la confrontación entre las grandes potencias, Estados Unidos,
Reino Unido y Francia con sus aliados de una parte, y la Unión Soviética
con sus satélites de otra. Todas eran potencias nucleares con un foco de
tensión permanente en Berlín Occidental, surgido de las zonas ocupadas
por aquellas tres potencias, separado del Berlín del Este (zona
soviética) con sus checkpoints. En junio de 1948, los ocupantes
soviéticos decretaron el bloqueo de Berlín que quedó sin energía y
alimentos, y las tres potencias occidentales realizaron un puente aéreo
con 277, 000 vuelos para transportar 2.3 millones de toneladas de
abastecimientos hasta mayo de 1949. Ese mismo año, al crearse la
República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana, Berlín
Occidental quedó atrapado y el mundo amenazado con una guerra atómica.
La Organización del Tratado Atlántico (OTAN) y el Pacto de Varsovia
surgieron entonces.

El 13 de agosto de 1961, el gobierno de la RDA levantó el tristemente
famoso muro, que dividió a las familias con alambradas, barreras,
soldados armados y perros entrenados. Las tensiones se relajaron con la
firma del Tratado de no Agresión suscrito entre la RFA y la URSS el 12
de agosto de 1970 en Moscu, y el Acuerdo Cuatripartito sobre Berlín, el
3 de septiembre de 1971, impulsados por Willy Brandt, el ex alcalde de
Berlín Occidental y canciller (primer ministro) de la RFA.

Mijail Gorbachov, con su negativa a intervenir con tropas, como en el
pasado, para reprimir las manifestaciones populares surgidas en Hungría,
Polonia y la RDA propició los cambios en esos países. En agosto de 1989,
Hungría abrió su frontera con Austria para que los alemanes de la RDA
pudieran huir. Los dirigentes este-alemanes fueron renunciando por la
presión popular, y cuando el 9 de noviembre se anunció la nueva ley de
liberalización de viajes al extranjero, la multitud se congregó para
celebrar la “caída del Muro”. El 3 de octubre de 1990, la RDA dejó de
existir al unirse a la República Federal de Alemania.

En Cuba ese proceso fue deformado. Desde 1985, Mijail Gorbachov comenzó
la perestroika y el glasnost. Los cambios y la apertura informativa
disgustaron a Fidel Castro, quien recibió al presidente soviético de
mala gana. Las publicaciones soviéticas, antes ignoradas por la
población, se agotaban rápidamente hasta que fueron prohibidas. La
“Rectificación de Errores y Tendencias Negativas” era su antídoto a la
perestroika, el glastnost y la caída del Muro de Berlín. Gran cantidad
de cubanos simpatizaron con el proceso de cambios en la Unión Soviética,
con la esperanza de modificaciones en el rígido y represivo socialismo
caribeño. Por el contrario llegó el Período Especial en Tiempos de Paz
por el cese de las ventajosas relaciones económico-comerciales con el
bloque soviético, las grandes carencias de alimentos, eternos cortes de
electricidad y la crisis económica que no ha podido remontarse.

Aunque el gobernanteRaúl Castro reconoció en julio del 2007 la necesidad
de cambios estructurales y de concepto, desde 2011 se ejecuta sin prisa
la “actualización del modelo económico”, pero un sistema probadamente
fallido no puede modificarse, sino cambiarse para permitir la libre
creatividad del cubano, con libertad y respeto a todos los derechos.

Periodista independiente cubana.

Source: MIRIAM LEIVA: El Muro de Berlín y Cuba | El Nuevo Herald –
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article3819546.html

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