News / Noticias / Ebola

Cuba: ¿la hora final del embargo?
Si algo ha cambiado en la isla, ha sido por decisión del propio régimen
castrista, no por las medidas de presión de EE UU
MAURICIO VICENT 14 NOV 2014 – 02:07 CET6

Comenzaba en Cuba los críticos años noventa y en la calle Ocho de Miami
una obra de teatro arrasaba: En los 90 Fidel revienta. La comedia se
había llamado antes En los 70 Fidel revienta, y como el enunciado no se
cumplía, aquello acabó convirtiéndose en una saga hasta llegar a la
puesta en escena, cuando batió todos los récords: la obra duró diez años
en cartel, protagonizada por el cómico cubano Armando Roblán (quien
murió el año pasado en Estados Unidos sin ver cumplido su sueño).

En aquellos años el mundo bipolar de la Guerra Fría se convirtió en
unipolar y EE UU endureció su política de embargo hacia la isla con
leyes como la Torricelli (1992) y la Helms-Burton (1996). Estas
normativas hicieron extraterritoriales algunas de las medidas que
perseguían el comercio con Cuba y trataban de aislar al Gobierno de
Fidel Castro, estrategia política nacida casi con el inicio de la
revolución, en 1959, y que —increíblemente— medio siglo después sigue en
vigor.

Aquel, pensaban algunos, era tiempo de apretar. Parecía que el
socialismo cubano estaba a punto de desaparecer, igual que antes se
había desmoronado Europa del Este como un castillo de naipes tras la
caída del muro de Berlín (25 años acaban de cumplirse). Hablamos de años
tremendos para los cubanos, cuando los apagones llegaron a ser de 14
horas diarias y una epidemia de neuritis, causada por la mala
alimentación, afectó a 50.000 personas. Tan convencido estaba entonces
Occidente de que al castrismo le quedaba un asalto, que las grandes
editoriales se desbocaron: en 1993 apareció Castro’s final hour, de
Andrés Oppenheimer (Simon & Schuster) y Fin de siècle à la Havane, de
François Fogel y Bertrand Rosenthal.

Sin embargo, la hora final de Castro se alargó un pelín (van 22 años de
prórroga), y ya puestos a sobrevivir, el comandante no solo lo hizo a la
desaparición del socialismo real sino también a su propia enfermedad,
una diverticulitis mal curada que estuvo a punto de costarle la vida y
dar el gusto a sus enemigos en 2006, pero no.

Hoy la isla no está gobernada por Fidel Castro sino por su hermano Raúl,
pero puede decirse que Cuba en esencia sigue siendo la misma, y también
que el embargo norteamericano ha sido un fracaso. Si algo ha cambiado en
el país —mayores márgenes para la iniciativa privada, apertura a la
inversión extranjera, eliminación de las restricciones para salir del
país, incluso para los disidentes— ha sido por decisión y conveniencia
del propio Gobierno, no resultado de la política de presión estadounidense.

Este hecho incuestionable —y visible desde hace tiempo para todo aquel
que no fuera cegato— ahora es aceptado en EE UU por influyentes poderes
y personalidades, desde The New York Times a Hillary Clinton. La
exsecretaria de Estado recientemente revolucionó la capital del exilio
con unas declaraciones, a propósito de la publicación de su reciente
libro de memorias, sobre la necesidad de cambiar el enfoque hacia Cuba y
acabar con el embargo. Días después, el New York Times se descolgó con
un editorial en el que pidió abiertamente a Obama dar un giro de 180
grados a su política y restablecer relaciones con Cuba. El diario
calificó el embargo de “insensato”, y a ese editorial se sucedieron
cuatro más en el último mes, uno de ellos aplaudiendo la actitud de Cuba
en la lucha internacional contra el ébola, otro pidiendo el canje de
varios espías cubanos encarcelados en EE UU por un contratista
norteamericano preso en La Habana, y el último —el domingo pasado—
abogando por el fin de las acciones encubiertas de Washington para
promover la democracia en Cuba.

Un largo medio siglo después del comienzo del embargo, cada vez son más
(y se escuchan más altas) las voces que piden no aguardar otros 50 años
para quitar de escena una obra de teatro tan obsoleta como la famosa En
los 90 Fidel revienta.

Mauricio Vicent fue corresponsal de la Cadena SER y EL PAÍS en La Habana
entre 1991 y 2011.

Source: Cuba: ¿la hora final del embargo? | Internacional | EL PAÍS –
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/14/actualidad/1415925823_547860.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *