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¿A lo cubano?
DARIELA AQUIQUE LUNA | La Habana | 12 Nov 2014 – 10:10 am.

Voces oficialistas se quejan de lo extraño que resulta celebrar
Halloween en Cuba. No recuerdan cuánta extrañeza fue impuesta a los cubanos.

Un curioso artículo de opinión, escrito por Vladia Rubio, bajo el título
“¿Halloween a lo cubano?” y publicado por el portal CubaSí, me lleva una
vez más al mismo sitio: la perversa costumbre de politizar cada
centímetro de la vida de los cubanos.

Vladia Rubio muestra preocupación porque las nuevas generaciones estén
demasiado permeadas de lo que ella llama el tsunami de la globalización.
Hace un recorrido por los años en que estaba prohibido oír a los
Beatles, cartearse con la familia que vivía en el Norte y tener Elegguá
o los Guerreros. Sin comprometerse demasiado, alude que la otrora
intolerancia y las casi desesperadas aperturas que el Gobierno pretende
exhibir son tan diametralmente opuestas que el efecto resulta
desconcertante.

Y claro que se ve raro, para los que tenemos más de 40 años y nos ha
tocado ser testigo de los actos de repudio a “escorias y lumpen” que se
iban por el Mariel, y luego escuchar discursos complacientes y
prostituidos de reconocimiento a la comunidad cubana que vive fuera de
la Isla. Los agravios de ayer; hoy, trocados eufemismos. Así tuvimos que
ver carteles con caricaturas y textos de “Carter, cabrón, acuérdate de
Girón”, y luego escuchar al propio Fidel Castro decir que el señor James
Carter era un hombre honorable y amigo de Cuba. Claro que se tiene que
ver raro si presenciamos durante los 80 y los 90 las recogidas de gays y
lesbianas detenidos sin razón, pasando noches en las estaciones
policiales, y hoy vemos a Doña Mariela abogando por las operaciones de
cambio de sexo. Todo en la Cuba de hoy produce confusión. Y es porque
así de confundido está el destino del país, timoneado por unos ancianos
que se la pasan divagando entre el “donde dije digo, digo Diego”.

No creo que si los jóvenes hacen fiestas temáticas parecidas a Halloween
y suben las fotos a Facebook o se van de piyamadas y tienen grupos de
porristas en los eventos deportivos escolares, por paradójico que
resulte, constituya una alarma.

En primer lugar, es esa la cultura que se consume, la que trasmiten
los medios (que, dicho sea de paso, no tiene ninguna oferta de factura
nacional que la contrarreste).

En segundo lugar, si tanto se habla del respeto a la diversidad, no veo
nada de terrible en que los chicos elijan esos patrones, que son los que
les resultan más atractivos.

En tercer lugar, el haber politizado cada aspecto de la vida social de
los cubanos, produjo una suerte de saturación y, por extensión de
rechazo (a veces inconsciente) a todos los símbolos de la cubanía. Aquí
más que cubano, había que ser revolucionario. Más que patriota, había
que ser comunista.

En cuarto lugar, los avances de la tecnología y las comunicaciones, amén
las limitaciones que tenemos en la Isla, han postergado a la categoría
de anacronismo político el sinsentido de que todo lo que aludiera a la
cultura norteamericana o de cualquier otra parte debía ser satanizado.

En quinto lugar, no es justo intentar medir la eficacia por la
preservación de las raíces y los sentidos de pertenencia de la juventud
de hoy (que por lo menos tiene aunque sea la opción de elegir), cuando
durante décadas se nos fue impuesta como herencia la cultura soviética y
este-europea.

¿O ya olvidamos cómo sonaban en los 70 y los 80, en la radio y la
televisión, al búlgaro Biser Kirov y al checo Karel Gott? ¿Y el rostro
de Yuri Gagarin en los pullovers? ¿Y el idioma ruso como asignatura en
las escuelas? ¿Y las matriushkas y el osito Micha de adorno en las
casas? ¿Y los relojes Poljot, Vostok o Raketa? ¿Y los estanquillos y
correos abarrotados de revistas Spútnik? ¿Y los dramas bélicos de
Sovexportfilm? ¿Y las horribles modas hechas de tejidos nada propicios
para el clima tórrido de la isla caribeña?

Pero Vladia (quien además tiene un nombre ruso), no quema las naves en
su artículo y para darle un toque de politiqueo (que no debe faltar,
sino no se publica) dice estar: “compensada y tranquila, suponiendo que
no pocos de los que hoy llevan enseñas foráneas en sus gorras y andan
con calabazas a fines de octubre, son los mismos que ayer dieron su
disposición para ayudar a combatir el ébola, que no aceptan morales de
dos caras, y que estarían dispuestos a fajarse a los piñazos y también
de otros modos, con aquel que, adentro o desde afuera, le intenta
mancillar la patria”

Es realmente un final de artículo muy ¿a lo cubano?

Source: ¿A lo cubano? | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1415751032_11228.html

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